Erasmus Express: 2 Días en Roma

Dice el refrán que “preguntando se llega a Roma”, y así es como lo hice, literalmente. Al llegar al aeropuerto de Fiumicino sabía que tenía que coger un autobús que me llevaría hasta Roma centro, pero no estaba del todo segura. Así que decidí preguntar a dos chicas jóvenes que también arrastraban maletas.

– Hola, ¿sois españolas?

– No, pero ella sabe hablar español.

– Ah! ¿Sabéis qué autobús hay que coger para llegar a Roma?

– ¡Sí! Vente con nosotras 🙂

No tenían pinta de atracadoras por lo que me dispuse a seguirlas. Casualmente, una de ellas volvía de hacer un Erasmus en Barcelona. Yo, al contrario, venía a visitar a una amiga que estaba de Erasmus en Roma (cuando tú vas, yo vengo de allí… ¿te suena Chenoa?)

Mi objetivo era vivir un Erasmus Express durante un fin de semana y pasar por las 5 etapas que suele experimentar un estudiante cuando vive en una ciudad extranjera:

#1 Etapa del turista:

¡Explosión de sensaciones! Los primeros días (para mi fueron horas) buscas impaciente los edificios más importantes de la ciudad, las calles más concurridas, los museos con las mejores obras de arte, los parques más visitados… Vamos, que recorres decenas de quilómetros y acumulas alrededor de 1.000 fotos en tu cámara o móvil. Vas acompañado de guías, mapas o GPS y te da igual tragarte colas para ver los ‘must’ de la ciudad. Más adelante, te entrará el venazo wanderlust y empezarás a organizar viajes a otras ciudades y países hasta que se te va de las manos y recuerdas que el lunes tienes examen. Ouch!

Vaticano

Selfie en la Plaza de San Pedro (Vaticano)

#2 Etapa del glotón:

Aquí es cuando empiezas a abusar del ‘quiero probar esto porque es típico de aquí’ hasta que sientes que vas a explotar. Me atiborré de pizza, helados y pasta (suerte que solo fue un fin de semana) y descubrí que: Roma está repleto de puestos donde te venden la pizza al corte y se cobra por peso; existe la heladería Della Palma con 150 sabores de helado; el capuchino solo se toma para desayunar (WHAT?!).

¡Pasa el ratón por encima de las imágenes para descubrir más!

#3 Etapa del experto:

Parece que cuando llevas varias semanas viviendo fuera llega un punto en el que te has convertido en todo un chef (Ines me preparó unos espagueti a la carbonara de rechupete ¡fuerte aplauso para ella!), te conoces las combinaciones de transporte público mejor que en tu ciudad, sabes evitar las calles plagadas de turistas, tienes fichados varios restaurantes donde comer bien y barato, controlas la agenda de eventos, los mejores pubs… En definitiva, te sientes como un local más (y comienzas a odiar a los turistas).

Trastevere, Roma

Explorando las calles del barrio Trastevere

#4 Etapa del fiestero:

Es la más prolongada de todas y en la que te reúnes con más amigos. Solo a ratos te acuerdas de la palabra ‘estudiar’ y de su significado, pues salir de fiesta es sin duda el lema que predomina en un Erasmus (si alguien te dice ‘me voy a estudiar de Erasmus’ no es de fiar). Yo salí una única noche pero para varios estudiantes del grupo suponía la tercera consecutiva. Conocían los mejores pubs para tomarse unos chupitos y tenían un listado mental de discotecas según el tipo de música (terminamos en Shari Vari, por cierto). Entre los temas de conversación de la noche ya se argumentaba dónde se saldría la próxima vez (¿¡cómo tienen tanto aguante!?).

Yo a las 3 de la mañana sin saber ya cómo moverme

#5 Etapa del arruinado:

Drama. Quedarse sin dinero es de lo más temido mientras estás de Erasmus… Un viaje por aquí, un helado por allá, unos tickets para el metro, esta noche salimos de fiesta, mañana también, y pasado, y al otro… ¡M*erda! El dinero desaparece rápido si no lo gestionas debidamente. Un buen consejo sería llevar la cuenta de los gastos diarios en una libreta o en tu móvil, ya sea en notas o apps como Monefy, que te clasifica los gastos por categorías.

Esta vez invito yo, chato. ¡Pero que sea la última vez!

 


¿Me habría gustado hacer Erasmus? ¡Sin duda! El pellizco que viví en mi Erasmus Express me enseñó que todo son ventajas. No solo te adentras en una nueva cultura donde aprendes idiomas, costumbres, formas de vida, gastronomía, arte… sino que además tienes la oportunidad de crecer como persona y espabilarte día tras día sin la ayuda de papá y mamá. Y, cómo no, ¡te llevas contigo a un puñado de amigos 😉

Judith

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4 comentarios en “Erasmus Express: 2 Días en Roma

    • theyounghiker dijo:

      ¡Buenos días, Valeria! ¿Cómo estás? 🙂 Tienes razón, todos llevamos un glotón dentro de nosotros. Estoy segura de que si hubiera pasado más tiempo en Roma habría vuelto a casa con algún quilo de más, jajajaja! Me llena de alegría saber que personas de países lejanos siguen el blog. ¡Un saludo Nicaragua! 😉

      Judith

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