Guía Para Viajar a Ámsterdam (Parte 1)

¿Qué tendrá esta ciudad holandesa que te enamora con sólo mirar sus postales? Pues eso, que es igual de auténtica y bella que como te la imaginabas (y eso no ocurre con cualquier ciudad).

El único problema con el que te puedes encontrar al planear un viaje a Ámsterdam es que a parte de los canales, las bicicletas y el famoso Barrio Rojo… ¿qué más esconde en sus calles? Te ayudaré a encontrar rincones que no debes pasar por alto cuando aterrices en la capital de los Países Bajos.

De canal a canal y tiro porque me toca

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Ámsterdam es conocida también como la “Venecia del Norte” por sus canales y puentes. El centro de la ciudad está rodeado por varios de ellos como el Single, que hizo la función de foso en la Edad Media con el objetivo de proteger la ciudad.

Ordenados de más cerca a más lejos del centro, encontramos los canales Herengracht (canal de los caballeros), Keizersgracht (canal de los emperadores) y Prinsengracht (canal del Príncipe). Es en éste último es donde te cruzarás con el Hoseboat museum. ¡Muchas familias viven actualmente en casas flotantes!

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Si quieres descubrir una perspectiva diferente de la ciudad no te pierdas los tours en barco que ofrecen por los canales.

Plaza Dam

¿No te suena a cerveza? En realidad se trata del centro histórico de Ámsterdam donde albergan el Palacio Real  y el monumento nacional, un obelisco de color blanco construido en la memoria de los soldados holandeses que murieron en la Segunda Guerra Mundial.

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Es justo a los pies del monumento nacional donde se reúnen a distintas horas del día diversos guías turísticos gratuitos. ¡Píllalos!

En la plaza se respira un ambiente desenfadado y es un fácil punto de encuentro tanto para locales como para turistas. Si quieres ir de compras o te entra el apetito es un lugar ideal, pues todas las calles de alrededor están repletas de tiendas y restaurantes de todo tipo.

Mercado de flores (Bloemenmarkt)

Mercado flotante (sí, ¡flotante!) muy colorido situado en el borde del canal Singel donde podrás comprar los famosos bulbos de tulipán, entre otras plantas y utensilios de jardinería.

mercado-flores

En la misma calle hay pequeñas tiendas de souvenirs y quesos, donde te dan a probar muestras gratuitas (vamos, que te pones las botas como yo lo hice). El mercado de flores es uno de los lugares favoritos no sólo de los turistas sino de los propios ciudadanos locales.

Barrio Rojo

La curiosidad será quién te conduzca hasta esta zona de la ciudad. Cuando el día oscurece, sus calles se vuelven rojizas y misteriosas. Es aquí donde comienzas a ver vitrinas de ventanas o puertas detrás de las cuales se exhiben las prostitutas para ofrecer sus servicios.

El oficio de prostitución es un negocio antiguo que ya se practicaba en la ciudad durante la Edad Media, administrado por el sheriff de Ámsterdam y sus hombres de confianza, pues el puerto de la ciudad recibía a mucha gente de negocios.

Shows eróticos, cabarets o pubs nocturnos acompañan el ambiente del barrio. Y aunque pueda parecer un tanto ‘chocante’, la Iglesia Nueva (Nieuwe Kerk) forma parte de éste. Es recomendable no sacar la cámara de fotos en esta zona, al menos cuando se hace de noche.

giphy

‘Vuelve a sacar la cámara y te zurro’

Casa de Ana Frank

“Algún día esta horrible guerra habrá terminado, algún día volveremos a ser personas y no solamente judíos”. Son palabras escritas por Ana Frank en su diario, una niña judía que durante la Segunda Guerra Mundial tuvo que vivir más de dos años escondida con su familia en “la casa de atrás” para no ser descubiertos por los nazis.

Es una visita recomendada te hayas leído el libro, hayas visto la película, o ninguna de las dos. Entrar en la casa original donde se refugiaron Ana Frank y su familia es una sensación única que te transporta al pasado. Por 9€ tienes acceso a todas las habitaciones así como a muchos de los objetos reales, como el diario o la estantería giratoria que conducía al escondite.

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Si quieres ahorrarte una cola de más de tres horas como la de la foto y no ser un pringado como yo, compra las entradas desde Internet o llega a las 8 de la mañana o hacia las 4 de la tarde (me lo agradecerás, y tu cuerpo también).

Psst! A dos minutos se encuentra el barrio Jordaan, un bario con estilo y clase, o como me dijo mi jefe: ‘el barrio hipser de Ámsterdam’. ¡Échale un ojo! 😉


Ámsterdam parece una ciudad sacada de un cuento. Fíjate en los colores de sus calles y la particular estructura de sus casas. Me dio la impresión de que allí la gente es bastante callada y respetuosa, porque los únicos escandalosos eran o bien italianos o bien… nosotros.

La mayor parte de población habla un inglés espectacular. Tienen un nivel tan perfecto que cuando preguntas por la calle no sabes si es un británico, un americano o un holandés. ¡Qué envidia!

Si oyes el tranvía o ves una bicicleta (esto es cada 5 segundos) apártate si no quieres ser aplastado. ¡Ellos tienen prioridad! Y, por favor, vigila cuando camines a la orilla de los canales, pues no siempre hay barandillas y si te despistas… se reirán de ti 🙂

Judith

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4 comentarios en “Guía Para Viajar a Ámsterdam (Parte 1)

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